El control gestual tiene aplicaciones prácticas en el ámbito doméstico y empresarial. Consiste en comunicarse con otros dispositivos gracias a ciertos algoritmos matemáticosimage_content_6316404_20170401004815

Podría parecer un juego de mímica. Pero no lo es. El control gestual permite cambiar el canal de la televisión sin utilizar el mando, encender y apagar las luces sin levantarse del sofá, regular la calefacción o el aire acondicionado desde la silla de la oficina, pasar de canción en el coche con un simple movimiento de manos…

Existe un sinfín de aplicaciones cotidianas y prácticas. Consiste en comunicarse con otros dispositivos mediante gestos, gracias a ciertos algoritmos matemáticos, que pueden provenir de cualquier estado o movimiento del cuerpo, aunque generalmente se usa la cara o la mano. Por eso, «la tecnología actual se centra en el reconocimiento de emociones de la cara y de gestos de las manos. Los usuarios pueden hacer gestos con sus manos para interactuar con los objetos de su entorno sin tocarlos».

Jorge Pereira, director general de Keyland, asegura que en el ámbito doméstico, los móviles y tablets empezarán a reconocer los gestos y los movimientos de los ojos para saber si el usuario quiere atender una llamada, desplazar el texto para seguir leyendo o ignorar una alerta que acaba de aparecer. En el de los juegos, el control gestual aunará fuerzas con la realidad virtual y la lectura de ondas cerebrales para conseguir una realidad aún más inmersiva y libre de cables y controles. En el terreno de la salud, los cirujanos tendrán a su alcance, mientras realizan una intervención quirúrgica, toda la documentación que puedan precisar. Además, en este sentido, el hecho de no tener que tocar dispositivos minimiza el riesgo de contagio bacteriano. Y en el entorno empresarial podría generar un ahorro real de costes y una mayor seguridad -al evitar el contacto con ciertos medios que pueden resultar peligrosos-, más allá de las mejoras de eficacia que supondría que el operario no debiera dejar de realizar una actividad para poder hacer otra paralelamente.

El control gestual se popularizará, debido a su futura simplificación y a su menor coste. Pereira sostiene que con la realidad virtual y la realidad aumentada se podrá interactuar en tiempo real sobre entornos físicos, dando órdenes a robots o manejándolos en remoto con los movimientos de brazos y manos. Y revela que los empleados de almacén podrán manipular los bultos y manejar su carretilla mientras consultan el stock, ubican los productos o indican la falta de suministro.

Distintos sistemas

En función de lo que se pretenda, el control gestual puede estar sustentado en distintos mecanismos. Para implementar sistemas basados en reconocimiento facial se precisa de una cámara de alta resolución y de un sistema de procesamiento capaz de trabajar en tiempo real con varios FPS (frames por segundo). Pereira explica que el sistema detecta en la imagen algunos puntos clave, como los ojos o la boca, que debe rastrear para identificar el movimiento, y la combinación de todos estos elementos a lo largo de la escala de tiempo se compara con un modelo establecido que los convierte en gestos o muecas aprendidas.

En otro tipo de sistemas de control gestual se debe emplear un brazalete electrónico en la muñeca. El dispositivo lleva una batería de litio que lo permite funcionar durante horas, y se conecta mediante un enlace inalámbrico Bluetooth 4.0, que garantiza una conexión fiable a altas velocidades y a distancias de decenas de metros de autonomía.

El director general de Keyland puntualiza que dentro del brazalete se pueden encontrar dos tipos de sistemas. La unidad inercial, que monitoriza los movimientos de la mano y el brazo del sujeto; y el sistema EMG, por el que mediante unos pequeños electrodos que tocan la piel del sujeto por debajo del brazalete se capta la corriente que los nervios envían a los músculos para demandar su movimiento.

El control gestual también puede estar basado en «smart glasses», que disponen de sistemas de reconocimiento gestual. Finalmente, las plataformas de «gaming» analizan las trayectorias de manos, objetos…, y realizan su trazabilidad, pudiendo identificar con detalle el movimiento de cada dedo y abriendo una infinidad de posibles órdenes o acciones a ejecutar.

CONTROLES DEL VEHÍCULO

El automovilístico será uno de los ámbitos en los que más dejarán su impronta estos sistemas, que aportarán un uso intuitivo de los controles del vehículo. Y es que si la cantidad de información que facilitan los coches aumenta exponencialmente con la conectividad, resulta imprescindible que el acceso a la misma sea lo más sencillo posible. Volkswagen, por ejemplo, siempre ha luchado para desarrollar unos controles y sistemas de información simples e intuitivos que eviten sobrecargar al conductor. El funcionamiento de los dispositivos complejos de infoentretenimiento, así como sus menús, debería ser organizado de forma clara y fácil de entender. Por ello, la compañía ha reunido a un equipo multidisciplinar de diseñadores y especialistas en ergonomía y electrónica que ha desarrollado sistemas de interacción directa.

El nuevo Golf incorpora el control gestual de algunas funciones del sistema de infoentretenimiento. En este modelo, los puntos del menú dispuestos horizontalmente se desplazan hacia un lado y otro realizando un simple movimiento de barrido con la mano. Así, el conductor puede navegar por el menú principal, cambiar la emisora de radio, saltar hacia adelante o hacia atrás en la lista de reproducciones y pasar hojas en el «visor de imágenes» y en los álbumes musicales («coverflow»). Un reflejo luminoso y la visualización del «símbolo de una mano» indican qué elementos son manejables mediante el control gestual. El manejo recibe el apoyo de un «feedback» interactivo visual. Y cuando se realiza un movimiento de barrido con éxito se confirma adicionalmente a través de un sonido desconectable

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