Fuente: Keyland SdG
En esta edición de keyTalent, conversamos con Jaime Rivera Rodríguez, uno de los profesionales con mayor recorrido dentro de Keyland SdG. Su historia está estrechamente ligada a la evolución de la compañía, desde sus primeras oficinas compartidas hasta su recorrido tecnológico actual.
Su perfil técnico, su curiosidad por entender cómo funcionan las cosas y su capacidad para adaptarse a nuevos entornos lo han convertido en una figura clave dentro del equipo.
En esta entrevista, nos comparte su experiencia, sus inicios, su evolución profesional y las razones que lo han mantenido fiel a Keyland durante 16 años.
¿Cuánto tiempo llevas en Keyland?
Llevo 16 años en Keyland. Recuerdo perfectamente la fecha en la que empecé: el 9 de septiembre de 2009. Desde entonces, siempre he estado en Valladolid.
Comencé en una oficina compartida con Matchmind en la Avenida de Gijón, que fue la primera sede de Keyland. Luego nos trasladamos a Parquesol, la primera oficina exclusiva de Keyland. Después pasamos por Grupo Antolin, luego a la calle Magnesio y finalmente llegamos a la ubicación actual.
¿Cómo llegaste a contactar con Keyland?
Fue la propia empresa quien se puso en contacto conmigo. En aquel momento, el antiguo director general recibió referencias mías a través de una empresa en la que yo había prestado servicios. Me explicaron el proyecto que querían poner en marcha, me pareció interesante, firmamos… y hasta hoy.
¿Qué estudiaste y por qué elegiste esa carrera?
Soy ingeniero industrial. Siempre me han atraído los temas técnicos, las cosas tangibles. Desde pequeño me gustaba desmontar aparatos para entender cómo funcionaban. Aunque no entendía mucho, me interesaba ver qué había dentro y cómo funcionaban los mecanismos.
Elegí ingeniería porque me gustaba lo técnico. Opté por la especialidad de automática, más orientada a electricidad y automatismos, en lugar de mecánica, que se centraba más en estructuras. Además, en Valladolid era la opción disponible y me parecía una carrera generalista que me permitía tocar muchos ámbitos.
Años después, cursé un máster en dirección de la producción.
¿Cómo fueron tus primeros pasos en la ingeniería?
Al principio trabajé en instalaciones eléctricas para alumbrado público, pero fue un periodo breve, de menos de un año.
Después me orienté hacia el mundo IT y me trasladé a Madrid, donde empecé en una consultora llamada Sema Group que luego pasó a ser Atos. Desde entonces, he estado vinculado al sector tecnológico y la consultoría IT.
¿Te costó adaptarte al mundo IT?
No especialmente. En aquella época había mucha oferta de trabajo en ese sector, y el mercado me llevó por ese camino.
Una vez que te metes, es más difícil cambiar de sector. En Madrid trabajé también en una empresa de telefonía en temas de software de gestión. Al principio hacía tareas más técnicas, como configuración y soporte, y con el tiempo fui evolucionando hacia la consultoría funcional y de negocio. Eso te lo da la experiencia.
¿Cuál era tu puesto cuando entraste en Keyland?
Siempre he sido consultor. Una de las primeras tareas que realicé fue intentar desarrollar un portal de proveedores. Antolin quería crear uno en colaboración con otras empresas del sector. Aunque finalmente lo desarrollaron por su cuenta, Keyland gestionaba ese portal y yo era la persona encargada.
¿Cuál es tu rol actual en la compañía?
Actualmente estoy en proceso de transición.
Tras cerrar una etapa centrada en SAP, estoy comenzando a trabajar con otro tipo de software de gestión empresarial, más enfocado a fabricación, como EMI Suite. Paso de trabajar con ERP —donde tocaba áreas como finanzas, contabilidad, compras, ventas, almacén, producción y mantenimiento— a centrarme en la parte más industrial: gestión de almacén, producción, planta… Es un cambio hacia lo más puro de la industria.
¿Qué te ha ofrecido Keyland para mantenerte tan fiel a la compañía?
Keyland siempre ha ofrecido un abanico amplio de soluciones y proyectos.
Si no estaba en el portal de proveedores con Antolin, estaba en otro proyecto con los concesionarios de Mercedes (One Dealer), o en Business One con pymes, o en consultoría de Industria 4.0.
Siempre hay algo nuevo que aprender, sectores distintos que conocer. Eso ha sido clave para mí: entender negocios tan diversos como el textil o el cárnico, como Campofrío, con necesidades completamente distintas a otra empresa en la que se manejan bobinas de tela. Esa variedad en el conocimiento te la da la experiencia y los años.
Además, Keyland es una empresa en la que se trabaja a gusto. Su política te permite conciliar tus obligaciones laborales con tus necesidades personales. Hay flexibilidad, confianza y un trato cercano, lo que hace que sea una buena empresa en la que desarrollar tu trabajo.

