Fuente: Keyland SdG

Alejandro Campa, recientemente nombrado Coordinador de la Business Unit de Base Instalada en Keyland, nos abre las puertas a su trayectoria profesional en esta entrevista. Desde sus primeros pasos con la informática en la infancia, pasando por momentos de reinvención en plena crisis económica, hasta consolidarse como referente técnico en el desarrollo de soluciones industriales.

Su historia refleja cómo la vocación, el aprendizaje continuo y el trabajo en equipo pueden marcar la diferencia en el sector tecnológico.

¿Por qué te decidiste por una carrera de informática?

Desde que era muy pequeñito me encantaba todo lo que tenía un montón de botones y cuando yo estaba como en sexto de EGB, los primeros ordenadores empezaron a aparecer en las casas en España. Yo quería aprender a manejar esa tecnología, y cambié mis clases de baloncesto por clases de informática. Me encontré con 11 años utilizando MS-DOS y BASIC, y programando rutinas sencillas.

Sin embargo, más adelante, por aquello de que la profesión familiar ha sido en gran parte la ingeniería naval y además porque suponía una opción a coste cero por temas logísticos, me apunté a esa carrera. En las clases de Dibujo Técnico de Primero, estuve manejando un programa de AUTOCAD que permitía usar programas externos en C, lo cual me reavivo las ganas de programar. Y me surgió la oportunidad de pasarme a ingeniería informática gracias a una beca que cubría el coste de las matrículas en la Universidad de Burgos donde además mi familia se había mudado.

¿Cuándo y cuáles fueron tus inicios profesionales?

Pues fueron muy prontito porque yo decidí dejar la carrera para aceptar una oferta de trabajo a tiempo completo en una consultora IT donde daba servicios para uno de sus clientes, Caja Burgos. Era operador de sistemas de su mainframe, un IBM de más de 1 millón de euros con un robot de 12 metros de cintas magnéticas y emulador de terminales IBM 3270: servicios de mantenimiento, compilaciones de programas, lanzamiento de tareas batch, en definitiva, lo que es la administración de un servidor central. Conseguí el trabajo porque en la carrera hice prácticas con ese tipo de mainframes, y en aquel entonces eran pocos los que quedaban que conocían esos grandes ordenadores de pantalla verde .

Luego llegó la época de la crisis de las cajas de ahorro y Caja Burgos fue adquirida por La Caixa (ahora CaixaBank). Al tener que fusionarse los Sistemas de Información de las dos entidades, se unificaron en el de La Caixa, y entonces poco a poco todo el equipo que daba servicio a Caja Burgos fuimos saliendo.

¿Cómo te reinventaste en esa época de crisis económica generalizada?

Pues a través del INEM, seguí unos cursos y conseguí un certificado de profesionalidad para reparar equipos informáticos. Me incorporé en una tienda de móviles para Orange y lo que iba a ser un trabajo de verano, se convirtió en 6 años en los que acabé dirigiendo el equipo.

Aun así, tenía la espinita clavada de no haber acabado estudios en informática y decidí entonces ir al paro para poder realizar un ciclo de FP de grado superior en desarrollo de aplicaciones. Y en 2018 entré en Keyland para hacer las prácticas, y así fue como todo empezó.

Cuéntanos entonces tu trayectoria en Keyland

Lo curioso es que el primer día, cuando entré en Keyland, me encontré con muchos antiguos compañeros que habían trabajado conmigo en la empresa de consultoría. ¡Fue una alegría y un buen arranque! Además, mi responsable me lo hizo fácil desde el primer momento realizando una estupenda labor de coaching. Incluso bromeaba conmigo diciendo que le habían mandado un becario Gran Reserva al tener yo en aquél entonces ya 36 años 😊.

Siempre he apreciado mucho eso en Keyland porque es una muestra de que no discrimina por edad. Las personas que hemos contratado en esas circunstancias, como fue mi caso, han demostrado que funcionan bien dentro de la organización: son más pausadas, relativizan más los problemas, lo llevan todo con más temple, probablemente por tener una experiencia vital más consolidada.

Actualmente, llevó ya más de 7 años en la empresa. Entré como desarrollador junior para LEAR y para desarrollar un módulo independiente que le permitiera al cliente operar en degradado por si alguna vez se caía la red de Blade (el sistema MES que desarrollamos para ellos). El entorno de desarrollo era nuevo para mí – entorno Microsoft con C# (CSharp) para el back-end, Silverlight para el front-end de la web y WPF (Windows Presentation Foundation) para los terminales – y tuve que aprender muy rápido con implantación inclusive en su planta de Polonia de aquel entonces.

Más adelante, realizamos mantenimientos evolutivos, desarrollamos módulos satélites como visualización de la información en tiempo real o nuevos aplicativos para cuando fallara el sistema. Y así es como nos hemos mantenido hasta ahora, dando soporte al cliente para responder a sus nuevas necesidades en varias de sus plantas de producción en toda Europa: Burgos, Barcelona, Vitoria (ahora de SERVEO), dos plantas en Portugal una Valença y otra en Mangualde, una en Francia en Roche-la-Molière y otra en Eslovaquia en Presov.

Y actualmente, ¿cuál es tu rol en Keyland?

Pues desde hace unas semanas, soy el coordinador de la unidad de negocio de Base Instalada de Keyland, ofreciendo servicios de desarrollos a medida en torno a nuestra suite 4Indust como Blade (MES) o Digital Process para la digitalización de procesos.

Espero que con mis nuevas responsabilidades no me distancie del equipo. Desde 2022 he estado realizando labores de coaching, ayudando a la incorporación de nuevos talentos dentro de la unidad. He conseguido tener con todos ellos una relación cercana y espero que de repente no encuentren una distancia, no tanto por mí si no más por ellos. Espero no me perciban de diferente manera, como un jefe, alguien que está a otro nivel jerárquico.

Porque un equipo técnico es relativamente fácil de conseguir, pero un buen equipo humano no. Eso es lo que tiene mérito: al final desarrolladores que saben programar hay muchos, pero con los que sea fácil comunicarse, que les guste trabajar en equipo y no como aves solitarias, no hay tantos. Y justamente lo que aprecio es que Keyland fomenta esa cultura horizontal.

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