Fuente: Keyland SdG

Detrás de cada proyecto de robótica hay mucho más que tecnología: hay visión, innovación y equipos capaces de convertir las ideas en realidad. Conversamos con Alberto Lobejón, Business Unit Manager de Robótica Móvil de Keyland SdG, para conocer mejor su trayectoria profesional, los aprendizajes que le han llevado hasta su posición actual y su visión sobre el futuro de un sector que está viviendo una auténtica revolución gracias a la inteligencia artificial.

Si tuvieras que resumir tu trayectoria profesional en tres palabras, ¿cuáles serían y por qué?

Trabajo, compromiso y constancia.

Trabajo, porque creo firmemente que los resultados no llegan por casualidad. Detrás de cada proyecto hay muchas horas de dedicación, preparación y trabajo en equipo.

Compromiso, porque siempre he intentado implicarme al máximo en cada responsabilidad que he asumido. Creo que, independientemente del puesto o del proyecto, es importante responder con seriedad, asumir los retos como propios y trabajar para generar confianza tanto en los clientes como en el equipo y la organización.

Y constancia, porque toda mi trayectoria ha estado ligada al sector tecnológico e industrial, un entorno en continua evolución que exige adaptarse, aprender y seguir creciendo profesionalmente. Cada etapa me ha aportado nuevos conocimientos y experiencias que me han ayudado a afrontar con más perspectiva los retos actuales.

Al final, creo que los mejores resultados llegan cuando las personas comparten una misma forma de entender el trabajo, con compromiso, responsabilidad y ganas de seguir mejorando.

¿Hubo algún momento o proyecto que te hiciera decidir que querías dedicarte al mundo de la automatización y la robótica?

Todo comenzó con mi primera beca al terminar la carrera. Fue entonces cuando descubrí de cerca el entorno industrial y entendí que detrás de un producto final hay cientos de procesos que deben funcionar de forma perfectamente coordinada.

Me llamó especialmente la atención cómo la automatización y, posteriormente, la robótica podían hacer esos procesos más eficientes, más seguros y flexibles. Veía una combinación de ingeniería, tecnología y personas colaborando para conseguir un objetivo.

Desde ese momento tuve claro que quería desarrollar mi carrera en este ámbito. Me motivan los retos constantes y la posibilidad de enfrentarme a proyectos diferentes, donde siempre hay algo nuevo que aprender y mejorar. Esa capacidad de evolucionar constantemente es lo que sigue motivándome hoy.

Mirando atrás, ¿qué aprendizajes de tus primeros años profesionales sigues aplicando hoy como responsable de una unidad de negocio?

Si hay algo que aprendí en mis primeros años profesionales y sigo aplicando hoy es que el trabajo, el compromiso y la constancia son la base para conseguir resultados.

Siempre he intentado afrontar cada responsabilidad con la misma implicación, pero con los años también he aprendido que escuchar antes de tomar decisiones y entender el contexto de cada situación suele marcar la diferencia. En la industria, los proyectos rara vez salen exactamente como están planificados, por lo que la capacidad de adaptación y la colaboración entre las personas son tan importantes como el conocimiento técnico.

Con el paso de los años también he aprendido que los proyectos más exitosos no son los que dependen de una sola persona, sino los que cuentan con un equipo comprometido que comparte un objetivo común. Hoy, como responsable de una unidad de negocio, intento trasladar esa misma filosofía: crear un entorno donde las personas puedan aportar lo mejor de sí mismas para alcanzar resultados que individualmente serían mucho más difíciles de conseguir.

Gestionar una unidad de negocio implica equilibrar tecnología, negocio y personas. ¿Cuál es el mayor reto de ese equilibrio?

Sin duda, el mayor reto son las personas. La tecnología evoluciona, los procesos se pueden optimizar y el negocio se puede planificar, pero las personas somos mucho más complejas.

No somos robots. No dejamos nuestras emociones en la puerta cuando entramos a trabajar. Cada uno llega cada día con unas circunstancias personales, unas preocupaciones, unas motivaciones o unos objetivos diferentes. Eso hace que liderar un equipo no consista únicamente en asignar tareas, sino en saber escuchar, comunicar y adaptar la forma de trabajar para sacar lo mejor de cada persona.

Con el tiempo he aprendido que un buen líder no es el que tiene todas las respuestas, sino el que consigue que un equipo avance unido hacia un objetivo común. Cuando las personas se sienten escuchadas, valoradas y comprometidas, los resultados llegan de forma natural.

Y, curiosamente, aunque sea el mayor reto, también es la parte que más me llena como profesional. Ver cómo un equipo crece, afronta nuevos desafíos y consigue alcanzar objetivos que parecían difíciles es, sin duda, una de las mayores satisfacciones de mi trabajo.

¿Qué características valoras más cuando incorporas nuevo talento a tu equipo?

Por encima de los conocimientos técnicos, valoro la actitud. La experiencia y los conocimientos se adquieren con el tiempo, pero la forma de afrontar el trabajo y de relacionarse con los demás marca la diferencia desde el primer día.

Busco personas con ganas de aprender, curiosidad por enfrentarse a nuevos retos y una actitud positiva ante el cambio. Estamos en un sector que evoluciona constantemente, por lo que la capacidad de adaptación es fundamental.

Si tuviera que destacar una cualidad por encima de todas, sería la capacidad para colaborar. Me gusta rodearme de personas que compartan conocimiento, que aporten ideas y que entiendan que los mejores resultados se consiguen cuando cada uno pone sus fortalezas al servicio del conjunto.

¿Hay algún proyecto o logro durante tu etapa en Keyland del que te sientas especialmente orgulloso?

Más que un proyecto concreto, me siento especialmente orgulloso de haber contribuido a construir una unidad de negocio y verla crecer hasta convertirse en una referencia gracias al compromiso de muchas personas.

Ha sido un camino exigente, lleno de retos y de decisiones importantes, pero precisamente eso es lo que lo hace tan gratificante.

Si hoy estamos cosechando buenos resultados, no es por el trabajo de una sola persona, sino por el esfuerzo, el compromiso y la implicación de un gran equipo. Ver cómo ese proyecto ha evolucionado y cómo las personas que forman parte de él también han crecido profesionalmente es, sin duda, el mayor logro de esta etapa.

La robótica ha evolucionado enormemente en estos últimos años. ¿Qué cambio ha sido el más transformador desde que comenzaste en este sector?

Más que un cambio que ya haya sucedido, creo que la interoperabilidad es el gran reto que está transformando la robótica móvil en la actualidad.

Cada vez nos encontramos con más proyectos en los que debemos integrar nuestra solución con robots de otros fabricantes, sistemas de gestión como ERP, MES o SGA, líneas automatizadas y otros dispositivos que el cliente ya tiene implantados. La industria ya no demanda soluciones aisladas, sino ecosistemas capaces de trabajar de forma coordinada.

Por eso, uno de los grandes desafíos es conseguir que la robótica móvil se integre de forma natural en todos los procesos de la planta y contribuya a una automatización global de la intralogística. Ese es el camino hacia fábricas más eficientes, flexibles y preparadas para el futuro.

En Keyland estamos apostando precisamente por esa visión, desarrollar soluciones flexibles que permitan conectar tecnologías de distintos fabricantes y convertir la robótica en una pieza más de un sistema inteligente.

La Inteligencia Artificial está irrumpiendo con fuerza en la industria. ¿Cómo crees que cambiará la robótica móvil en los próximos años?

La inteligencia artificial va a marcar un antes y un después en la robótica móvil porque aportará una capacidad de análisis y de toma de decisiones muy superior a la que existe actualmente.

A nivel de planta, creo que veremos fábricas capaces de anticipar la demanda, predecir necesidades de producción y adaptar automáticamente los flujos logísticos. Si somos capaces de prever qué va a ocurrir, también podremos planificar de forma mucho más eficiente la intralogística y el trabajo de los robots móviles.

Pero la IA también transformará el propio funcionamiento de los robots y de los sistemas de gestión de flotas. Veremos una optimización mucho mayor de las rutas, una mejor asignación de tareas, mantenimiento predictivo más preciso, una integración más sencilla con otros sistemas y una capacidad cada vez mayor para adaptarse a situaciones cambiantes.

En cualquier caso, creo que la inteligencia artificial no sustituirá el conocimiento que tenemos las personas, sino que lo potenciará. Su verdadero valor estará en ayudar a las personas a tomar mejores decisiones, optimizar los procesos y hacer que las empresas sean más competitivas.

Al fin y al cabo, la robótica no es un fin en sí mismo, es una herramienta para ayudar a las personas y hacer más competitivas a las empresas. La inteligencia artificial simplemente multiplicará esa capacidad.

Si tuvieras que imaginar una fábrica dentro de diez años, ¿qué papel jugarán la robótica móvil y la IA?

La intralogística sigue siendo uno de los ámbitos con mayor potencial de automatización dentro de la industria. Aunque en los últimos años se ha avanzado mucho, todavía queda un amplio recorrido para integrar estos procesos de forma más eficiente y conectarlos con el resto de la fábrica.

Dentro de diez años veremos robots mucho más inteligentes, flexibles y capaces de asumir tareas que hoy todavía son complejas o que se encuentran en fase de desarrollo. La inteligencia artificial acelerará esa evolución, permitiendo optimizar los flujos logísticos, anticipar necesidades, mejorar la toma de decisiones y hacer que toda la planta funcione de una forma mucho más coordinada.

Pero, para mí, lo más importante no será tener más robots o más inteligencia artificial. Lo realmente importante será que ambas tecnologías ayuden a construir fábricas más eficientes, flexibles y competitivas, capaces de adaptarse a un mercado cada vez más exigente sin perder de vista que la tecnología debe estar siempre al servicio de las personas y del negocio.

Para terminar, ¿qué consejo le darías a alguien que quiera desarrollar su carrera como profesional en este ámbito?

Mi consejo es muy sencillo, que entre y disfrute.

Es un sector apasionante, en constante evolución, donde cada proyecto supone un reto diferente y siempre hay algo nuevo que aprender. Si además disfrutas resolviendo problemas, aprendiendo continuamente y colaborando con otras personas, es difícil no disfrutar del camino.

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